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sábado, 27 de diciembre de 2008

La Gran Inocentada


Nota de Super Agencia 86


El domingo 28 de diciembre tendrá lugar en la Plaza de Colón de Madrid la Cabalgata Gay de despedida de año.


Se aconseja asistir al festejo con sotana de curilla, peineta de obispo y abrigo de piel de camello.


Si el Tiempo no lo impide, se espera la asistencia de gays y lesbianas de todas las comarcas españolas.


Habrá un premio a la superación si se acude a la misma de la mano de abuelos, padres e hijos ataviados con boinas, banderas del torito y estampitas del niño jesús en el pesebre.


Se repartirá chocolate con churros entre los asistentes.


lunes, 22 de diciembre de 2008

Son alas. No plumas

Un soldado de la Guardia Suiza, encargado de vigilar los movimientos de la excelsa entidad divina, entregó hace una semana un informe al Papa Benedicto XVI que incluía en uno de sus párrafos:


"Con la inocencia propia de su virtud, el Espíritu Santo ha pedido en su carta a los Reyes Magos un cambio de sexo".


Según fuentes cercanas al Vaticano, el Papa Ratzinger ha discutido con el Espíritu Santo y le ha amenazado con decretar que si no cambia de actitud, a partir de ahora será considerado tan sólo como un ángel.


miércoles, 17 de diciembre de 2008

Apadrina un tertuliano

Publicidad


No permitas que un respetable señor de la rancia y diestra estirpe española sufra humillaciones o pierda su reputación cuando los falsos recuerdos resbalan por su boca mientras trabaja en algún medio hostil.


Es fácil.


Tú puedes.


Empadrónate en Madrid.


Con tus impuestos contrataremos moderadores que le ayuden.


ONG A1T (Apadrina Un Tertuliano)


sábado, 13 de diciembre de 2008

Problemas de entrega


Lamentamos comunicar a nuestros clientes residentes en el Estado de la Ciudad del Vaticano que, por la imposibilidad de conseguir los permisos aduaneros, todos los pedidos realizados de "Condones Ave María" no podrán ser entregados a domicilio.


Debido a la cantidad de encargos y para facilitar futuras compras hemos abierto una oficina en Roma situada en Via Condotti XX. Allí podrán recoger, mediante la presentación del mail de confirmación de envío de pedido, sus encargos.


Se devolverán los portes de envío y por las molestias se regalará a todos nuestros clientes afectados un Rosario en el que aparecerá escrito, al igual que en los preservativos, la oración Ave María en latín.


Ave Maria, gratia plena,

Dominus tecum,

benedicta tu in mulieribus,

et benedictus fructus ventris tui Iesus.


Sancta Maria mater Dei,

ora pro nobis peccatoribus,

nunc, et in hora mortis nostrae.


Amen


viernes, 5 de diciembre de 2008

Falta de precisión


La Real Academia EspañolaRAE para los amigos, define que coloquialmente hablando tonto es aquel que padece cierta deficiencia mental, o es falto o escaso de entendimiento o razón.


Por otra parte, cojones está vinculado directamente a testículos, o si se utiliza como interjección sirve para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.


De la expresión "tonto de los cojones" se limita a aclarar que no se encuentra en el diccionario.


¿Se habrán molestado los votantes masculinos del Pepé porque el hecho de haberles llamado "tontos de los cojones" pueda querer decir que se les considera escasos de testículos?


¿Se habrán molestado las votantes femeninas del Pepé por el mismo hecho?


¿Se habrán molestado los votantes del Pepé porque hayan confundido sus razones con sus cojones?


¿Por la vulgaridad del ripio?


¿Por la delicada situación a la que debe conducir pensar con los cojones?


¿Por la supuesta falta de testículos?


Desde este humilde agujero se agradecería para futuros calentamientos una mejor precisión lingüística a fin de que no haya votantes que puedan ofenderse y dudar de si la expresión es políticamente correcta o incorrecta.


jueves, 20 de noviembre de 2008

20 N 2008

Hoy se cumplen 33 años de la muerte de un genocida.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Mitch Mitchell

1, 2, 3...

1947-2008

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Resumen de los hechos

He hablado con la muerte por teléfono

y he recibido e-mails de amor que se borraron

sin dejar una lágrima de papel amarillo.

Nadie olvide los tiempos, pero nadie se engañe:

al final sólo importan el amor y la muerte.


Luis García Montero

"Vista Cansada"

Ed. Visor

jueves, 2 de octubre de 2008

Olvido


Con la mente borraba sin cesar las cicatrices del cuerpo. El proceso era similar al de soñar. Dejaba un rastro.


Alguna vez, al despertar y comenzar con la rutina diaria, conseguía que desapareciesen los hechizos de la pesadilla.


Otras, en un momento de descuido, mientras observaba de reojo el reflejo de la gente pasar por el cristal de un escaparate, aparecía amenazante con la forma de una mancha perturbadora.


De algún modo había aprendido que la irrealidad surgía cuando miraba con el rabillo del ojo. Por ello dirigía la vista con la cabeza, girando el cuello con rigidez, manteniendo los ojos centrados, para evitar así revivir la experiencia olvidada.


Iluso.


¿Cuándo se enteraría de que ese enemigo invisible que atormentaba su recuerdo había dejado ya de soñar con él?  



lunes, 29 de septiembre de 2008

miércoles, 17 de septiembre de 2008

En este momento


No conozco situación que no haya vivido, al menos, un par de veces.


Y a pesar de ser una afirmación que cualquier avispado podría tachar de incierta, enumerando hechos que tienen que ser únicos, esta vez no camuflo mi verdad con el recurso de la ficción.


Me ha tocado vivir muchas veces las mismas cosas porque el crecer lo único que ha aportado en mí es una falta paulatina de energía, y sin ella no tengo motivos para modificar resultados o buscar otras soluciones.


No hablo de conformismo. Ni de fatalidad. Tampoco de edad. Lo sé de siempre, ya que siempre ha sido así.


Desde el día que nací la primera vez. Nadie me contó que había ocurrido. Igual que las demás ocasiones.


Vivo una vida sin escarmiento. Recorriendo un tubo sin fisuras.


Viendo acercarse personas, emociones, acontecimientos, fluctuaciones, desequilibrios, alegrías, desengaños, dolores, risas, amores... sabiendo antes de que lleguen qué ocurrirá unos metros más allá.


Y mientras tanto disfruto con lo que tengo. En ese momento. Como un niño. Hasta que un día no despierte para escuchar a alguien contarme que he muerto durante unos minutos. Pero que sigo estando bien.



lunes, 23 de junio de 2008

Gracias por los libros

Ayer estuve comprando unos libros y unas pilas en Fnac. Al pagar me obsequiaron, introduciéndolos en la bolsa en la que estaba mi compra, con dos libros que no miré hasta volver a casa.

Se trataba de dos ejemplares del mismo libro.
  • Podían haber sido diferentes, pensé.
Y como siempre que pienso precipitadamente me equivoqué. Lo más seguro es que si se hubiera tratado de otro libro no le habría sacado el mismo partido.

El título de los libros era "La gratuidad es el robo".

En la portada blanca con el sello de Fnac como editora aparecía que estaba escrito por Denis Olivennes y que iba acompañado con un prólogo de Jorge Semprún.

Es decir, te regalan un libro en el que de forma absolutamente necia y absurda debido al partidismo del autor (no me tomo la molestia de contar de quién se trata), te hace sentir que la propia tienda te ha obligado a cometer un delito al regalarte algo que demuestra, según ellos, que ese libro gratuito es un robo.

Me convierten en ladrón sin yo saberlo.

Debiera haber vuelto para pedir explicaciones, portarme como una persona civilizada y devolver el botín de mi robo, pero como tenía cosas más urgentes e importantes que hacer me los quedé.


Para evitar que puedan hacerme cómplice de futuros delitos he decidido no volver a comprar nada más en esa tienda.
  • No volveré a comprar nada en Fnac. Me repetí tres veces cuando le eché un vistazo y leí la cantidad de cultura que desbordaba la obra.
Después me alegré de que fueran dos los ejemplares de tan brillante ensayo y no uno.

El carbón de la barbacoa prendió con mucha más facilidad.

sábado, 7 de junio de 2008

Amigo conductor

Leyendo las noticias de hoy me siento más tranquilo.

Los mini sindicatos de transportistas desean ir a la huelga.

Mientras dura ésta, ya que se les ha escapado de las manos al no saber pararla porque los que deciden en el sindicato no han aprendido aún a pensar ni a negociar, estaremos más seguros.

En un porcentaje apabullante y sospechoso, casi siempre que hay un accidente en la carretera está implicado, al menos, un conductor "profesional".

Quizá la solución pase por ofrecerles un retiro espiritual en clubs de carretera. Que convivan allí una semana. Y mientras reciben lecciones de conducir y sensatez aprendan a dejar de pensar que nuestros impuestos no les tienen que pagar sus farias, copas y juergas.

Luego retirarles el carné de conducir vehículos objetivamente peligrosos y para que dejen de cotillear por lo caro del gasoil que se compren una bici con carrito para transportar sus cargas.

Habría menos accidentes en la carretera, menos contaminación, y nos quitaríamos a unos llorones de encima.

PD. Estoy pensando ahora en las reivindicaciones de los taxistas... juasssss.


miércoles, 30 de abril de 2008

Albert Hofmann

¡Feliz viaje!



miércoles, 23 de abril de 2008

Los árboles andan

  • Los árboles andan.
Nos miramos de reojo sin saber qué decir.

Hacía mucho tiempo que Ester no acudía a las cenas semanales. A raíz de su accidente con el coche estuvo algo más de un mes hospitalizada debido al traumatismo craneal que sufrió al golpearse contra el parabrisas.

Los doctores dijeron que en las pruebas de imagen se observaba que la zona derecha de su cerebro estaba soportando mucha presión al estar inflamada a causa de unos hematomas. Opinaban que se reabsorberían por sí mismos pero temían que el proceso fuera muy lento y pudieran provocar un desajuste neuronal. Fue intervenida quirúrgicamente y pasados unos días confirmaron que la operación había resultado satisfactoria ya que en la resonancia magnética se veía que los hematomas habían desaparecido.

A la semana salió del hospital pero, según me contó por teléfono, no se encontraba del todo bien. No podía dormir a pesar de la mediación que tomaba, se mareaba y sentía como la parte izquierda de su cuerpo perdía movilidad a la vez que los colores viraban en su totalidad hacia la gama del verde.
  • Tranquila. No te preocupes. Cuenta a tus médicos estas molestias. Será que aún te encuentras algo traumatizada por el accidente, el hospital, la operación... las recuperaciones siempre son lentas.
  • No han encontrado nada extraño y ya he desistido de contarles más. No quiero que piensen que estoy loca y se les ocurra encerrarme para hacerme pruebas extrañas o medicarme hasta que no me entere de nada.
  • Si quieres hablo con la hermana de Rubén que es sicóloga. Quizá te sirva de ayuda y así no hace falta que te vean en el hospital.
  • No. Déjalo. No tiene importancia. Ya os llamaré un día de estos y quedamos para cenar.
Unas semanas después fue la cita. Nos juntamos cerca de treinta. Teníamos muchas ganas de verla.
  • Cuando me salí de la carretera iba directa contra un árbol y éste se apartó. Se movió hacia un lado pero no le dio tiempo a retirarse del todo y me estrellé contra él. Cuando llegó la ambulancia pude ver que estaba arrancado del suelo.
  • Lo mismo fue una ilusión óptica. Te habías salido. El coche iría descontrolado. El susto.
  • No. Lo vi muy claro. Intentó retirarse de mi camino. He vuelto al lugar del accidente y aún se encuentra allí. Tumbado en la tierra. Secándose. Muerto.
  • Venga Ester. Lo importante es que tú estás bien.
  • No son tonterías lo que os cuento. Los árboles andan. Despacio.

miércoles, 16 de abril de 2008

Sin recuerdos

No renegaré ahora de todo.

De lo que soy o he sido. De lo que añoro o he guardado. De lo que odio o he querido.

Tampoco afirmaré que algo de ello exista o haya ocurrido.

Ha sido tan profundo el proceso del olvido que, al modificar tantas cosas para hacerme posible la vida, puedo ser un invento mío.

Ahora, débil, sin memoria ni fuerza para olvidar que quiero conocer mis recuerdos, no sé si podré continuar la patraña.


lunes, 7 de abril de 2008

Me llamo Justo

  • Hola, me llamo Justo Pachorra y soy funcionario.
  • Te queremos Justo, bienvenido al sindicato.


jueves, 3 de abril de 2008

Pensar es suficiente

Hace unos días decidí no moverme de casa. No sé porqué. Una prueba más de mi falta de sensatez e incapacidad por comprender el concepto de la realidad práctica.

Implicaba dejar de ir al trabajo, de ir al mediodía a la piscina, de ver a los amigos, olvidarme de los paseos nocturnos, del cine, los conciertos, cenas, compromisos, fiestas...

Todas las actividades que implicaran tener que salir a la calle se acabaron de golpe.

Comprobando que el grado de ansiedad no disminuía al tomar esa decisión incrementé la apuesta y tiré el cartón de tabaco que guardaba en el frigorífico por la ventana, no sin antes vaciar de comida la nevera al igual que la despensa y depositarlo todo en el mismo espacio público.

  • Si no salgo a la calle, no trabajo, no veo nada y a nadie, pues tampoco fumaré ni comeré. Pensé de corrillo.

Austeridad extrema. Como si fuera un asceta abstinente intoxicado después del clásico periodo de cuarenta días.

Dos semanas llevo así.

He pasado por muchas fases: necesidad de fumar, hambre, angustia, insomnio, euforia, debilidad, meditación, sueño, vitalidad, brillantez pensante, sensación de triunfo, abatimiento, envenenamiento, desconfianza, sospecha, dejadez, descubrimiento... Demasiadas sensaciones alternándose y simultaneando estados contrarios fisiológicos y de ánimo.

Afortunadamente vivimos en el siglo XXI y todos sabemos de qué va todo. Para eso tenemos internet, los best sellers, los relatos, las oraciones, las películas, las leyendas urbanas: una vez que cumpla los cuarenta días veré a dios y me contará que soy el profeta.

Como no quiero llegar a ese punto que considero tan perturbador, maleducado, desagradable e inoportuno, he decidido salir esta noche a bailar un rato.

Me espera una noche que seguramente no recordaré. Llevo tanto tiempo sin comer, fumar, ni beber alcohol que, cuando respire con deleite el aire de la ciudad, posiblemente, terminaré desmayado en cualquier garito o esquina.

A la ducha.

La semana que viene tendré que inventar alguna buena excusa para contar en el trabajo.

jueves, 20 de marzo de 2008

Mirando nubes

Hubo tardes que pasé tumbado en el suelo por verte vestida de nube. Los ojos casi cerrados. Las manos bajo la nuca. Escrutando.

Aguardando el instante en el que la magia transformara la mirada de un pájaro; que antes fue un gato, nacido de una flor, que brotó de una mano, con la fuerza de un gesto; en tus ojos de amante.

Si pudiera, dormiría para soñarme mirando el cielo.


jueves, 13 de marzo de 2008

Mentiras cantadas

Historias, que son canciones, para contar mentiras.

Como el pop. Liviano, desenfadado, y con un toque de profunda superficialidad para enamorar a los adolescentes excitando la nostalgia de lo no vivido.

Como el bolero. Para hombrones que proclaman sus errores ayudados del alcohol que han bebido y mujeres que presumen de ser tan duras como el amor del olvido.

Otro cuento. Más mentiras. Excusas batidas al punto de nieve para que alguien las considere arte.

sábado, 1 de marzo de 2008

AS Alianzas Secretas

"¡Dios mío, cómo está el mundo! Los admiradores del Generalísimo piensan igual que ETA y quieren que la gente no vaya a votar".

La abuela Virtudes

viernes, 29 de febrero de 2008

Sencillamente

"En mi barrio a los tipos como Fernando Sánchez Dragó les llamamos, sencillamente, soplapollas".

Ferni Sánchez



lunes, 25 de febrero de 2008

Noche de establo

Sentado. Con la mirada perdida. Y esa luz tan brillante que se refleja en la nieve hiriendo mis ojos.

Quizá me esté observando Mr. Proper desde algún sitio del bosque. O se encuentre dentro de la casa decidiendo cuál es el mejor momento de aparecer. Como un mal guionista de una película de terror.

Me da igual. Es un gilipollas y cualquier opción que elija será lo suficientemente estúpida como para asegurar que lo único que conseguirá es que me ría de él.

Debe de estar enormemente cabreado. Si alguien me hubiera hecho la décima parte de lo que le hice yo a él hubiera dedicado el resto de mi vida a vengarme de ese hijo de puta. Aunque seguro que es tan imbécil que se conformaría con darme un par de puñetazos.

Afortunadamente hay gente para todo. Incluso los hay que perdonan o que buscan el perdón. Y no refiero al del confesionario, de ofrenda y pandereta, sino al de individuos que se lo creen de verdad. Que piensan que lo decente es comportarse bien con las personas y que hay que saber pedir perdón y perdonar, porque lo más importante de la vida es ser honesto con los demás.

Así les va.

Y yo agradezco que existan. Si no fuera porque hay tanto tonto suelto no me sería tan fácil vivir de ellos.

Debería hacer algo. Me estoy quedando helado. Salí hace un rato a por leña y ahora estoy pasando frío sentado en los escalones nevados de la entrada a mi casa.

Lo bien que me sentaría en estos momentos un trago. Empezaría a sospechar que existe el destino si ahora mismo apareciera un San Bernardo. Con forma de perro y cargando en su cuello un barrilito de coñac.

Además de las manos tengo que tener dormida alguna zona del cerebro. ¿Qué hago hablando para mí y ensimismado en recuerdos del pasado?

Humm... los recuerdos.

¡Cuán increíble fue aquello!

Dentro de un establo. Sentado en una vieja y cómoda silla. Con esa luz blanca cayendo del techo. Mirando, sin atreverme a pestañear, al frente. Y esos reflejos dorados, plateados, cobrizos, el brillo de la madera, los vivos colores, el impresionante realismo de la talla... hasta el pedestal de una sola pieza en el cual se sostenía, sin duda de mármol de Macael.

Nunca había visto nada igual. No podía ser auténtico. Y era imposible que se tratara de una falsificación. No conocía a nadie que pudiera trabajar con esa precisión las láminas de metal, tostarlas al fuego, obtener esos matices, esculpir con tanta belleza y precisión un tronco de árbol y extraer esa figura. Una figura que me resultaba familiar pero que no correspondía a ninguno de los santos que conocía.

Aunque no era un experto en historia del arte, sí sabía mucho de imaginería religiosa. Sobre todo de sus falsificaciones.

Y esta talla era diferente a todas las que conocía. No sólo por su belleza y técnica, sino por los símbolos que había incorporado el artesano.

Se trataba de una escultura tallada en una madera de una sola pieza, de unos 80 cm. de altura, que representaba a un hombre de cuerpo entero vestido con una túnica de monje de color vainilla, conseguido de forma admirable mezclando láminas de oro, cobre y plata hasta lograr dotarla de un color que en cada pliegue adquiría un matiz diferente dando la sensación de realidad, resplandor y uso.

De complexión fuerte, rostro que transmitía determinación, y ojos con brillo de enamorado. Abrazaba un báculo cuya voluta llevaba en su interior, extrañamente, la figura de una abeja, y en su mano derecha lucía un anillo de sello dorado con forma hexagonal en cuyo centro había grabada una cruz que conocía a la perfección.

¿Qué hacía allí? ¿A quién representaba la escultura? ¿De qué época era? ¿Cómo se podía haber conservado de esa manera? ¿Quién había sido el artista? ¿Cómo sacaría la talla antes de que amaneciera y pudiera venir alguien?

Estuve cerca de diez minutos admirando la figura. Bajé la intensidad de la luz y entendí el porqué de la existencia del potenciómetro. Dependiendo de la cantidad de luz que hubiera en la habitación la ropa brillaba más o menos. Transmitía de esa forma diferentes sensaciones. Casi a oscuras, su ropa alumbraba por sí misma la habitación. Era un efecto sorprendente. Emitía luz. Y el anillo brillaba con el reflejo del oro.

Con mucho cuidado probé a mover la estatua, vi que no estaba sujeta más que por su propio peso al mármol y que podía cargar con ella.

Aparté la silla al fondo, abrí la puerta, salí al establo y busqué una escalera. La llevé donde tenía aparcada la furgoneta y la dejé apoyada en el muro.

Volví al establo y llevé la talla hasta allí, subí con tiento la escalera y la deposité en el techo de la furgoneta. A continuación la bajé al suelo, la introduje en el interior, la envolví con mimo en unas mantas y sujeté con unos pulpos que no dañaran su pintura y que impidieran que se moviera en el viaje.

No pude resistirlo y volví por el pedestal. No se iba a quedar allí. Era una escultura más que un soporte y había sido esculpido para esa talla sin duda. No estaba trabajado con las técnicas ni herramientas actuales y había sido tan bien elegido que era un complemento imprescindible. No era el clásico color blanco, era amarillento. Más acorde con el color de la túnica del personaje y, sin duda, fue un encargo especial. Un bloque de mármol de 50 cm. de altura, cincelado y pulido a mano, que sujetaba a la perfección la imagen.

Pesaba bastante más y esta vez llevé unas mantas al establo, lo embalé allí y ayudándome de una carretilla lo acerqué al muro. Tuve que hacer un esfuerzo para subir la escalera cargando con el pedestal pero lo conseguí. Lo até bien dentro de la furgoneta y tapé todo con unos plásticos de color amarillo.

Volví dentro de la finca, coloqué la carretilla y la escalera en su sitio, apagué la luz de la habitación, cerré los cerrojos, dejé la llave en la escarpia, coloqué el falso fardo de paja en su sitio y salí, apoyándome en los barrotes de la entrada, al exterior de la finca.

Cuando llegué a la parroquia de mi padre conduje la furgoneta por el lateral, pasé dentro de la casa los dos objetos, los llevé a la habitación que siempre teníamos cerrada y de la cual ni Angustias tenía llave. Desembalé el mármol, lo coloqué apoyado en una pared, desenvolví con mucho cuidado la talla, la subí al pedestal, y satisfecho me dirigí a la habitación de mi padre para despertarle y mostrarle la pieza más valiosa que habíamos conseguido nunca.

Aún no había amanecido.

<< viene

miércoles, 20 de febrero de 2008

Políticamente Porrecto

Ya no es preciso disimular. Acabó el Carnaval y debemos mostrar nuestro rostro verdadero.

Miserables, xenófobos, facinerosos, poderosos sin escrúpulos, trepas, chupadores de pollas arrugadas, secretarias deseosas de ser folladas, machistas asesinos, feministas de bigote, maricas agradecidos al armario, revolucionarios gusanos, rancios obispos, monaguillos pajilleros, maridos puteros, esposas satisfechas por el sustento, políticos ladrones, propósitos de alcaldes, intermediarios de postín, despreocupados de la política, falsos indecisos estadísticos, los yo no he sido, mileuristas que cobran el resto en negro, empresarios que gestionan la pobreza de sus empleados, señoras de... que visten pellejos con olor a naftalina, latifundistas subvencionados, primeros en la lista, agricultores que rezan al granizo para cobrar otro año la pérdida de la cosecha, explotadores de inmigrantes, intermediarios camuflados, vividores de las víctimas, cocodrilos con lágrimas de vaselina, hipócritas, mentirosos, vendedores de ilusiones con comisiones fraudulentas, defraudadores de Hacienda, traficantes que dan trabajo a todo el pueblo, honrados padres de familia recién confesados, extremistas cristianos, adoradores del cilicio, sabedores de que la culpa siempre es del otro, periodistas papistas comprados por un sueldo, tertulianos para todo, escritores que no han aprendido a leer, músicos que no quieren escuchar, pintores cegados por la vanidad, artistas de la farándula, médicos funcionarios, funcionarios que nunca servirán para nada, sindicalistas por poder faltar al trabajo, policías de gimnasio, porteros de discoteca, creativos de basura, publicistas expertos en plagios, abogados untados por la otra parte, militares sin coeficiente, jóvenes que se saben preparados para pedir a mamá Estado, creídos presumidos, meaverdes con blackberry, activistas anti-globalización que recorren el mundo con los puntos de Iberia, oenegeros por una vida de gorra, nacionalistas de izquierdas, de derechas, de centros, paletos acobardados y acomplejados, racistas, reliquias del pasado, amantes de fronteras, dueños y señores, herederos de alcurnia, mecenas de banderas, ultraderechistas nostálgicos, salva patrias, curas de cachete, monjas de pellizco, desequilibrados rencorosos, censuradores del aborto de la hija del vecino, defensores de la tortura, enemigos de una muerte digna, divorciados que se manifiestan contra el divorcio, jueces de palo, nuevos ricos, admiradores de ineptos, militantes maquillados para la claque, extorsionadores, manipuladores de la información, indolentes con las hemerotecas, reescritores de la historia, mierdas de profesión, cerdos como yo.

Ha llegado el momento de demostrar que somos mayoría.

!Votemos al Partido Popular!


viernes, 15 de febrero de 2008

El tesoro

Me gusta conducir de noche. En realidad prefiero la noche para todo.

Recuerdo con cariño cuando, con 13 años, mi padre me llevaba fuera del pueblo para dejarme el coche y enseñarme a conducir.

Una noche casi nos estrellamos contra un camión que venía de frente porque mi padre dijo que para conducir debía ser un hombre y tenía que perder el miedo. Que me cambiara de carril, me dirigiera hacia él y ya veríamos quién se apartaba antes del camino. Para no chocar contra nosotros tuvo que dar un volantazo, se salió de la carretera y volcó.

Dimos la vuelta para auxiliarle y al llegar salió por la ventanilla, hizo ademán de limpiarse la camisa y cayó desplomado al suelo. Al poco tiempo se presentó la Guardia Civil y cuando se acercaron para ver cómo se encontraba, se despertó de golpe con una borrachera descomunal, se levantó y empezó a pegar patadas a la cabina del camión gritando: ¡Traidor, que todo lo tengo que hacer yo!

Lo que nos pudimos reír los que estábamos allí. Especialmente cuando se fijó en mi padre, vestido con sotana y flanqueado por la pareja de tricornios. Que si no estaba muerto, que no le dolía nada, que nunca se había imaginado así el infierno, que la culpa de todo la tenía un coche que se había cambiado de carril, que para evitar el choque había girado bruscamente saliéndose de la carretera, que él era católico, que había sido durante un mes el chófer de D. Manuel Fraga Iribarne, que era padre de siete niños y una niña, que su mujer estaba embarazada...

La Guardia Civil no le creyó en absoluto y cuando redactaron el informe especificaron que conducía borracho y mi padre firmó como testigo.

Esa noche aprendí que no había que conducir borracho y tener miedo al mismo tiempo.

Algunas veces me sorprendía ensimismado recordando episodios pasados con tal nitidez que revivía las mismas sensaciones que cuando ocurrieron. Había desarrollado tanto esa habilidad que podía, incluso, inventar historias y vivirlas realmente.

Iba pensando en esa característica mía cuando llegué al camino que cruzaba el merendero que había a las afueras de Boceguillas del Gargüero. Allí debía girar a la derecha, avanzar durante 800 metros aproximadamente, torcer a la izquierda por un camino de tierra y en el segundo desvío a la derecha seguir hasta toparme con la finca.

Efectivamente. Allí estaba. Rodeada de una tapia de unos dos metros de altura.

Aparqué en la parte de atrás. Subí al techo de la furgoneta y entré saltando el muro. Ví que en la entrada de la finca había un ancho camino franqueado por altos chopos que conducía a una antigua casa de adobe, mucho más grande de lo que había imaginado. Detrás de ella un terreno lleno de árboles frutales y en el lateral izquierdo un cobertizo de piedra. El establo.

Empezaron a ladrar unos perros y salieron a mi paso. Al no hacerles caso ni darles importancia se pusieron los dos a restregarse con mis pantalones. Debían tener hambre. Les eché unos trozos de panceta fresca y pan duro que había llevado en una bolsa por si acaso, se tranquilizaron con la comida y me encaminé al establo.

Unas treinta ovejas estaban allí encerradas.

Caminé hasta el fondo y comprobé que no existía ninguna habitación. Tan sólo paja.

Me puse a reír a carcajadas. El muy cabrón había vacilado a mi padre cuando le pedía la absolución. Mientras se estaba muriendo. ¡Qué huevos! Lo que me hubiera gustado estar allí mirándole a los ojos mientras le contaba esas trolas. Me maravilla la cantidad de gente anónima que existe llevando vidas increíbles imposibles de imaginar.

Haciéndome a la idea de que el paseo había sido en balde me dirigía hacia la salida cuando una imagen en el cerebro me paró de repente. El fondo del establo estaba lleno de un montón de pacas rectangulares de paja colocadas ordenadamente unas encima de otras y había pasado por alto un detalle. En la zona de la derecha los fardos de heno estaban ennegrecidos. No eran de la misma siega.

Volví, hice un pequeño amago de mover esa paja y asombrado comprobé que no pesaba nada. De hecho, la retiré sin ningún esfuerzo y vi que medía tan sólo 20 cm. de profundidad. Encendí la linterna y miré. Al fondo había una puerta. Avancé por el pasillo formado por las pacas de paja, vi que estaba cerrada por dos cerrojos y que necesitaba las llaves para abrirlos. Seguramente las llevara el anciano en su llavero. Miré alrededor de la puerta por si encontraba algún orificio donde pudieran estar escondidas unas copias antes de decidirme a tirar la puerta a patadas y me llevé la sorpresa de que a la izquierda, colgada de una escarpia, había una llave. ¡Inaudito!

La llave servía para los dos cerrojos. Giré las cerraduras, tiré del pomo y la puerta abrió hacia afuera. Alumbré con la linterna el interior y descubrí que se trataba de una habitación muy pequeña, de menos de dos metros de profundidad y a la entrada había colocada una gastada silla de anea que miraba hacia la izquierda. El interruptor de la luz parecía haber salido de una tienda de decoración. Con leds de color anaranjado para que se viera a oscuras y con potenciómetro para graduar la intensidad.

Pasé, cerré la puerta, me senté en la silla, di al interruptor, y una luz blanca halógena iluminó la estancia. Fijé mi vista al frente y mi corazón palpitó bruscamente, se paró, y arrancó de nuevo con un ritmo acelerado.

¡Gracias Dios mío por haber hecho que fuera mi padre quien asistiera los últimos instantes de ese anciano!

<< Viene y va >>

martes, 12 de febrero de 2008

Death Sound

Huyendo del ruido buscó el silencio.
Calló los oídos, frenó la mente,
detuvo el corazón, echó el aliento.
Pero nació un susurro silente
en el exacto instante en que murió.

James F. Macvallay
(Traducción libre)

domingo, 10 de febrero de 2008

The Camdem Market

¿Se habrá chamuscado también el casticismo del eterno revival seudo-punko de Londres?

sábado, 9 de febrero de 2008

Sacros secretos

  • ¿Qué te ha pasado en misa?
  • Anoche debí comer algo en malas condiciones.
  • Quizá fuera la bebida.
  • O tus sermones.
  • Déjate de hostias. Quiero hablar contigo.
  • Cuenta. Pero no te extiendas mucho que no estoy para charlas.
  • Ayer fui a Boceguillas del Gargüero. Se estaba muriendo un anciano, el párroco de allí tenía gripe, y me llamaron para la extremaunción.
  • ¿Y?
  • Me contó algo muy interesante.
  • ¿En la confesión?
  • Claro joder, cuándo si no. ¿Me vas a dejar hablar?
  • No grites que me duele la cabeza.
  • Hace más de treinta años, en una ermita abandonada de un pueblo de por ahí, al levantar unos muros para llevarse las piedras y utilizarlas para construir un cobertizo, encontró una sala que estaba tapiada. Entró allí y vio en un pedestal la talla de un santo. Le gustó y se la llevó.
  • ¿Y?
  • Que quiero que vayas a por ella y la traigas.
  • ¿Dónde está?
  • Me contó que en su finca. Al fondo del establo tiene construida una habitación y dentro está la figura.
  • ¿Habrá mucha gente?
  • Nadie, vivía solo. Ve por la noche con mi furgoneta y tráete la estatua. Quiero saber de quién es y si tiene algún valor.
  • ¿Esta noche?
  • Sí, cuanto antes mejor. No vaya a ser que tenga algún heredero o un vecino pase por su casa, encuentre la habitación y nos quite la imagen.
  • Después de comer me echo una buena siesta, me cuentas con detalle dónde están sus terrenos y me voy a por ella.

Escuché las campanadas de las tres, las cuatro y las cinco. No conseguí dormir pero me sentó bien el reposo.

Siempre me ilusionaba ir en busca de tesoros. Aunque seguramente éste no valdría más de 200 ó 225 euros. Por toda la zona ya se habían encargado los coleccionistas de arte sacro de desvalijar las iglesias por las noches o, sin ningún inconveniente, sobornar al párroco de turno por una mierda de miles de pesetas.

Conocía toda la región y ya había robado o comprado muchas piezas que luego vendía a intermediarios. Por eso estaba convencido de que el paseo nocturno no iba a reportar un beneficio económico, pero al menos pasaría un rato entretenido y olvidaría mientras tanto el destrozo que habían cometido en mi casa esos cabrones sin escrúpulos.

No entendía por qué habían hecho eso. Al fin y al cabo todos sabíamos de qué iba la fiesta. Bueno, el doctor no, pero no le imaginaba cargando con una lavadora hasta la habitación.

Algo debió ocurrir porque esta mañana estaban juntos esperándome para liarla y se les veía bien avenidos.

Y a la vista de su compañerismo y unión en contra mía, les tenía que preparar algo especial para que se sintieran más íntimos.

Cuando terminara el encargo de mi padre ya pensaría algo divertido.

Mientras tanto disfrutaría esta noche.

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lunes, 4 de febrero de 2008

Encontronazo

  • Mala cara tienes.
  • ¿Es una consulta gratis?
  • ¿Quieres tenerla peor?
  • ¿Vas a invitarme a una juerga?
  • Qué callado lo teníais.
  • Paula y yo somos unos caballeros.

Intenté seguir el camino pero Mr. Proper me agarró del brazo.

  • ¿Dónde vas tan deprisa?
  • Al bar. ¿Os venís?
  • Mejor vamos a un sitio más tranquilo.
  • ¿Más que el bar antes de que acabe la misa?
  • Nos damos mejor un paseo en coche.
  • ¿Todos juntos de excursión dominguera?
  • Tú y yo solos.
  • Cariño, te quiero mucho pero preferiría ir con tu mujer.
  • Sigue con tus gracias.
  • Gracias las tuyas, machote.

Menos mal que resultó ser tan torpe como grande y cuando intentó golpearme, simplemente, me aparté y salí corriendo.

  • Una caña Tomás. Y un par de banderillas.
  • ¿Nochecita?
  • Mañanita.
  • ¿Por qué no estás en la iglesia?
  • He tenido que salir espantado de ella.
  • Cada día te pasas más. La que te va a armar tu padre.
  • Este pueblo se está haciendo muy aburrido.
  • Anoche preguntó por ti el doctor. Muy cabreado. Iba acompañado de un tipo enorme.
  • Mr. Proper.
  • Ése. Sabía que le conocía. El de los anuncios.
  • Pero en animal.
  • Cuántas veces te habré dicho que lo de Paula te iba a traer problemas. ¿Mr. Proper es un matón contratado por el doctor?
  • Pienso que es cosa de su chica. La conocí hace poco.
  • No escarmientas. Anda, tómate otra caña y ve a dormir.
  • No sabes cómo tengo la casa. La han destrozado.
  • Pues a la mía no puedes ir. Sabes que la Luisa no te aguanta.
  • No te preocupes. Ahora voy a casa de mi padre para comer con él igual que todos los domingos y me quedaré allí esta noche. Mañana me pondré a arreglar los desperfectos y ordenar un poco la casa.
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jueves, 31 de enero de 2008

Paisajes de agua - Akocha Koato

Hoy, jueves 31 de enero de 2008. A partir de las 20:00 horas.
Inauguración de la exposición "Paisajes de agua" de Akocha Koato

Sala "La Boca Espacio de cultura"
c/ Argumosa 11 - Madrid




Misa de 10

Llegué quince minutos antes de las 10. Fui por el lateral de la parroquia y entré con mi llave directamente a la sacristía.

  • Buenos días papá.
  • Llegas tarde.
  • No arrancaba el coche.
  • Quiero hablar contigo pero ahora no tenemos tiempo.
  • Cuando quieras.
  • Ya no haces falta. Estoy vestido.
  • Voy a mi sitio entonces.

Salí a la calle, di unas caladas rápidas a un cigarrillo, entré en la iglesia y me senté en el primer banco, debajo justo del púlpito.

A partir de ese momento todo fue bastante confuso. Empecé a sentirme mal. Tenía la sensación de que la gente me observaba, y cuando fijé la vista en mi padre vi que portaba una capa de héroe de cómic de color dorado y me miraba con ojos de odio mientras rezaba:

  • "... ¡Superdios vengador de las injusticias, Señor, Superseñor justiciero, manifiéstate, con todos tus atributos, haz que los traidores se pierdan en las cercanas montañas o en el desierto y que las adúlteras se ahoguen con la saliva de Satanás!...".
  • "... Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Superseñor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas a no ser que lo merezcan. Hijos, adorad a vuestros padres en todo, que eso le da gusto al Superseñor...".

En medio de tanto fervor me puse a vomitar violentamente.

Después de una noche agitada lo único que me molestaba era el dolor de cabeza, pero mi estómago era fuerte y resistía todo tipo de mezclas y garrafas. Esa mañana fue distinta.

Salté rodeando el altar, pasé corriendo a la sacristía, entré en el baño y casi me desmayé. Tenía tal flojera que no recordaba nada igual.

Angustias, la mujer que atiende a mi padre, apareció en el baño y me susurró al oído que Superdios conocía todo lo que había pecado desde el mismo instante en que nací y que había llegado el momento del castigo. Asustado, me incorporé para apartarla pero había desaparecido. Me miré en el espejo, guiñé un ojo para comprobar que era yo quien estaba allí y corrí afuera.

En la puerta estaban el doctor, Paula, Carni, y el salvaje.

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lunes, 14 de enero de 2008

¡Vaya desastre!

La fiesta que montaron después de que me largara tuvo que ser tremenda.

Los muy animales.

Tardé diez minutos en atravesar el salón. Las sillas, rotas. Los sofás, unos encima de otros. La mesa que utilizaba cuando nos reuníamos toda la familia en Navidades, boca abajo y con una pata arrancada. La misma que atravesaba la pantalla de la televisión que se encontraba ahora debajo del mueble bar, o lo que quedaba de él, con una puerta descolgada y dejando ver en su interior la colección, hecha añicos, de las botellas en miniatura que robada de los hoteles. Las copas de cristal destrozadas. Las cortinas arrancadas. Una ventana rota. El suelo resbaladizo a pesar de estar recubierto con moqueta. Un olor a garito después de cerrar que daba náuseas...

El trayecto hasta la habitación fue más una excursión de montañero que otra cosa. Y cuando llegué tuve que quitar de encima de la cama hasta la lavadora. No quise ni imaginar cómo habían sido capaces de llevarla hasta allí.

Mandriles sin escrúpulos. Eso eran.

Me tumbé en la cama y dormí 14 horas seguidas.

Cuando desperté busqué ropa limpia que metí en una bolsa de viaje, fui al bar de Tomás a cenar algo, y me largué al Corazoncito para pasar allí la noche.

Mi intención era no tomar más de tres o cuatro copas. Pero cuando pensaba en el estado de mi casa y me acordaba de algunas escenas de la reunión, me enervaba y vaciaba con un par de tragos el vaso que, casualmente, siempre estaba lleno.

Me despertó Mari.

  • ¿Eh?
  • Que te levantes Ese.
  • No puedo.
  • Tú mismo. Es domingo y son las nueve de la mañana.

Un pinchazo taladró mi cráneo. Empezando desde las dos sienes a la vez y terminando en el ojo izquierdo. Tenía una hora para afeitarme, ducharme, vestirme, despejarme con un par de copas de anís, y llegar justo a tiempo de que comenzara la misa de diez.

De haberlo sabido nunca me habría levantado.

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