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lunes, 29 de septiembre de 2008

miércoles, 17 de septiembre de 2008

En este momento


No conozco situación que no haya vivido, al menos, un par de veces.


Y a pesar de ser una afirmación que cualquier avispado podría tachar de incierta, enumerando hechos que tienen que ser únicos, esta vez no camuflo mi verdad con el recurso de la ficción.


Me ha tocado vivir muchas veces las mismas cosas porque el crecer lo único que ha aportado en mí es una falta paulatina de energía, y sin ella no tengo motivos para modificar resultados o buscar otras soluciones.


No hablo de conformismo. Ni de fatalidad. Tampoco de edad. Lo sé de siempre, ya que siempre ha sido así.


Desde el día que nací la primera vez. Nadie me contó que había ocurrido. Igual que las demás ocasiones.


Vivo una vida sin escarmiento. Recorriendo un tubo sin fisuras.


Viendo acercarse personas, emociones, acontecimientos, fluctuaciones, desequilibrios, alegrías, desengaños, dolores, risas, amores... sabiendo antes de que lleguen qué ocurrirá unos metros más allá.


Y mientras tanto disfruto con lo que tengo. En ese momento. Como un niño. Hasta que un día no despierte para escuchar a alguien contarme que he muerto durante unos minutos. Pero que sigo estando bien.