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miércoles, 17 de septiembre de 2008

En este momento


No conozco situación que no haya vivido, al menos, un par de veces.


Y a pesar de ser una afirmación que cualquier avispado podría tachar de incierta, enumerando hechos que tienen que ser únicos, esta vez no camuflo mi verdad con el recurso de la ficción.


Me ha tocado vivir muchas veces las mismas cosas porque el crecer lo único que ha aportado en mí es una falta paulatina de energía, y sin ella no tengo motivos para modificar resultados o buscar otras soluciones.


No hablo de conformismo. Ni de fatalidad. Tampoco de edad. Lo sé de siempre, ya que siempre ha sido así.


Desde el día que nací la primera vez. Nadie me contó que había ocurrido. Igual que las demás ocasiones.


Vivo una vida sin escarmiento. Recorriendo un tubo sin fisuras.


Viendo acercarse personas, emociones, acontecimientos, fluctuaciones, desequilibrios, alegrías, desengaños, dolores, risas, amores... sabiendo antes de que lleguen qué ocurrirá unos metros más allá.


Y mientras tanto disfruto con lo que tengo. En ese momento. Como un niño. Hasta que un día no despierte para escuchar a alguien contarme que he muerto durante unos minutos. Pero que sigo estando bien.



8 comentarios:

Єѕтησм dijo...

Carpe Diem, es lo que nos toca, no hay más.
Encantada de encontrarte después de tantas visitas infructíferas.

NáN dijo...

No sé, estnom, si es infructífero venir tantas veces a ver que hay nada. Lo mismo nos estaba impartiendo una lección, pensé.

Hasta ese día, es aconsejable que las paradas CR no pasen de 2 minutos.

Me alegro un huevo de volver a leerte.

ese dijo...

Hola Єѕтησм y NáN.

Me alegra mucho saber de vosotros.

Perdón por el abandono de las buenas costumbres al dejar de contar falsos cuentos para no confundir con medias verdades, pero es mejor no escribir cuando prefieres no decir nada.

La amabilidad de la mentira es mi punto flaco. Me cuesta mucho afirmar algo que pueda molestar a alguien. Por ello leo, callo y aplaudo sordo. Sin que los gestos externos delaten mi presencia, un tanto bullanguera en momentos valle.

No hay intención de enseñar nada. Para ello hay que estudiar sin interrupción y siempre he preferido que eso lo hagan otros. Saber de mucho sin entrar en detalles me resulta más divertido que un esfuerzo continuado.

Pero si tengo que seguir diciendo medias mentiras para que éstas se conviertan en cuentos, diré que esta vez los dos minutos fueron veinte, y la amnesia recurrente me hizo ver, una y otra vez, que esto ya lo había escrito antes.

NáN dijo...

O sea, ¿cómo te encuentras?

Yo estuve un ratito, hasta que desperté notando que me tocaban manos repugnantes y decían "se ha muerto, se ha muerto".

Ni luces, ni túneles, ni mi perro viniendo hacia mí entusiasmado. Fundido en negro. Repugnancia.

ese dijo...

Bien, como siempre...

En serio. Gracias.

Me contaron que un loco no siguió el protocolo y usó hasta veinte minutos el cacharro eléctrico hasta que se fundió. Después de ello aparecí en otro lugar.

- ¡No existe ningún túnel blanco, Jaaaaa! Estoy bien, me voy.

Vacío

- ¡No existe ningún túnel blanco, Jaaaaa! Estoy bien, me voy.

Vacío

- ¡No existe ningún túnel blanco, Jaaaaa! Estoy bien, me voy.

Vacío

- Jaaaaaa!!!!

Estuvieron a punto de pasarme a otro departamento. Psiquiatría.

En resumen: esta vez no estuvo mal. En décimas de segundo dejas de darte cuenta de ti mismo. Fácil y pulcro.

Єѕтησм dijo...

Yo me he perdido, lo siento.

NáN dijo...

Exactamente. Como en la obra de Shakespeare. Se apaga la luz y luego se apaga la luz.

Para eso no hace falta tanto obispo vestido de lagarterana.

Єѕтησм dijo...

Vaya dos estais hechos... no hay quien se os cargue.
Un abrazo para ambos (bueno, que sean dos)