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domingo, 28 de marzo de 2010

El juego era otro

Violeta Candelas se había propuesto medir la resistencia de su cuerpo.


Después de seis días sin dormir bajó las persianas, apagó el móvil, desconectó la electricidad y se acurrucó en la cama convencida de haber superado su reto.


Once días después, y habiendo acabado con todos los somníferos que tenía en casa, desesperaba poder dormir.


Superada por sí misma lloraba.

7 comentarios:

Magapola dijo...

Qué complicado es conocer nuestros límites...

ese dijo...

Con tanto Guiness se está poniendo muy difícil encontrar un record que batir.
Confío en que el Star Trek haya llegado ya al límite del universo.

almu dijo...

Y que encuentre sitio en el que aparcar la nave

Anónimo dijo...

A veces el cansancio, no sólo el de uno mismo sino también el que te provocan los demás, es capaz de producirte un incordio, una pesadez... que cuando consigues alejarte de él, te conviertes en algo tan lejano como una madre de familia en la inopia. O una patinadora adolescente al atardecer.

mikto kuai dijo...

Donde está usted, por dios (con minúscula y el que sea, se admiten ficcionales). Vivo sin vivir en mi, al menos los 15 segundos que uso cada cierto tiempo chequeando su blog. Díganos algo, imploro saber sobre Super Agencia 86 o AFIEBIHF o Agencia Falsa de Informaciones Estúpidas, Biografías Inexistentes, Historias de Ficción.

Le imagino junto a Don Draper fumando un Lucky, acompañado de una copa y riéndose de sus respectivas agencias y el mundo mientras este sigue girando.

En fin, pasaba por aquí y no sabía qué decir, pero algo que decir sabía que tenía. Un afectuoso saludo.

ese dijo...

Hola Mikto, gracias por el interés y perdón por la huida no avisada.
Ando metido en muchas cosas pequeñas, todas al mismo tiempo, que se superponen y no te dejan un momento de tranquilidad para reflexionar e inventarte historietas.
Intentaré ser más productivo para ganar tiempo al tiempo.

mikto kuai dijo...

¡Ey, ese! Me alegra tener noticias tuyas. Nada que perdonar, el tiempo es sabio, y cada uno tenemos el nuestro, sea en las condiciones que sean. Eso sí, la tranquilidad, la reflexión y la invención de historietas se me antojan fundamentales en esta vida, confío en que el tiempo te las devuelva a las tres.